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Planifica como una CEO, cómo planificar para expandir tu negocio

¿Qué implica ser una CEO?

Hablemos de lo que diferencia a la emprendedora de la CEO con el fin de comprender qué implica planificar como una CEO.

Porque cuando eliges vivir desde la energía de la CEO, tu negocio entra en una nueva realidad.

Cuando hablamos de liderar tu negocio como emprendedora o hacerlo como CEO, hablamos sobre todo de liderar tu negocio desde una u otra energía.

La energía de la emprendedora es valiente, aunque aún opera desde cierta inseguridad. La energía de la emprendedora es de lucha, de remar a contracorriente, de intentarlo todo, de pelear cada día por conseguir su sueño: que su negocio crezca y se sostenga.

Gracias a que algún día fuimos (o aún somos) la energía de la emprendedora, hoy podemos ser la energía de la CEO.

La energía de la CEO es una energía de solidez, de seguridad, de sostén. La CEO es consciente de todo lo que fue capaz de construir cuando ni siquiera ella misma confiaba en su propia capacidad y, desde esa fortaleza, crea hoy un negocio que le da tranquilidad, que le permite vivir con más paz.

Me viene a la mente algo que me decía Inés Urdaci, CEO a la que he acompañado en mentoría anual, hace unos días: “antes de hacer la mentoría anual contigo yo no era una CEO, ahora sí lo soy, ahora siento que mi negocio me sostiene a mí y que yo sostengo a mi negocio”.

ESA es la energía de la CEO.

La CEO es sostenida por su negocio en la misma medida en la que ella sostiene a su negocio.

La CEO vive con seguridad, solidez y confianza la expansión de su negocio y no tiembla a la hora de dar los pasos necesarios para alcanzar sus objetivos.

Es algo así como cuando cultivamos una relación de pareja.

En una primera fase, la del enamoramiento, todo son fuegos artificiales, emoción, entusiasmo, y toda nuestra energía implicada en conocer a la otra persona, en disfrutarla, en pensar en ella… 

Esta primera fase es maravillosa, está llena de disfrute y, a la vez, en ella pueden aparecer inseguridades, miedos. Es una fase deliciosa, y aun así, si durara eternamente, dejaría de ser sostenible.

Por eso el enamoramiento pasa. Y cuando pasa, deja paso a un espacio de cariño, de seguridad, de conocimiento mutuo, de confianza. Un espacio diferente e igualmente delicioso, en el que podemos relajarnos, mostrarnos tal y como somos y seguir buscando el crecimiento, juntos.

Esa fase correspondería con la energía de la CEO. Una energía desde la que crezco con seguridad y solidez.

Ahora bien, ¿cómo hacemos para pasar a la energía de la CEO cuando llevamos tanto tiempo operando desde la energía de la emprendedora?

El primer paso para empezar a operar como una auténtica CEO

En realidad, hay un paso, un solo paso, que marca por completo la diferencia y te acerca rápidamente a encuerpar a la CEO que ya hay en ti.

Ese primer paso se llama Planificación.

Y no solo por el hecho de planificar, que también. 

La planificación es el primer paso para empezar a operar como CEO porque cuando empiezas a planificar, empiezas a mirar de frente la realidad de tu negocio y a trazar estrategias teniendo en cuenta esa realidad.

Cuando empiezas a planificar, empiezas a tomar acción estratégica y enfocada hacia aquello que de verdad deseas al frente de tu empresa.

Cuando empiezas a planificar, dejas de ir de susto en susto y empiezas a trabajar con previsión y orden, lo que no solo te trae magníficos resultados, también cuida tu salud emocional.

Es por eso, y por algunas cosas más, que planificar es el primer paso para empezar a operar como una auténtica CEO.
Y para acompañarte a dar ese primer paso, tengo para ti Planifica como una CEO, el workshop de planificación anual que te transforma como CEO.

Planificar VS Fluir, cuando fluir se convierte en una forma de sabotearte

No podemos seguir hablando de planificación sin poner la mirada en esto, amiga.

Son muchas las CEOs y aprendices de CEO que viven en esta constante pelea entre el planificar y el fluir.

Si estás ahí, puede que tu discurso sobre cuánto te dejas fluir al frente de tu negocio esté drenando toda tu energía.

Puede que esa forma de operar “según tu inspiración”, sea otra forma de autosabotearte.

Y te digo esto con total contundencia y, a la vez, con todo el cariño del que soy capaz: porque sé que cuando estás ahí no te gusta que te digan esto, sé que cuando estás ahí solo quieres que los demás te confirmen que fluir es la mejor estrategia.

Y también sé cuán necesario es, cuando estás ahí, que alguien te ayude a mirar hacia adentro y a identificar hasta qué punto esa necesidad de fluir es en realidad una forma de autosabotaje.

He estado ahí, amiga, y entender que me estaba haciendo trampas al solitario fue una de las collejas de realidad más necesarias de mi vida.

Fluir suena bonito, suena romántico. Fluir suena delicioso y deseable.

Y a la vez ese fluir puede ser una de las mayores fuentes de cansancio en tu vida y en tu negocio.

Entiéndeme, podemos fluir desde un lugar sano y expansivo, cuando tenemos una estructura que nos da solidez y estabilidad para fluir dentro de un marco de crecimiento. La mayoría de las veces, sin embargo, llamamos fluir a otra cosa.

Llamamos fluir a no enviar esa newsletter si no me siento profundamente inspirada a la hora de escribirla.

Llamamos fluir a no vender ese servicio si no me apetece ponerme en modo venta.

Llamamos fluir a publicar en redes sociales el delicioso desayuno que nos hemos preparado, pero no compartir sobre la nueva oferta que hemos lanzado al mercado.

Y ahí, amiga, fluir se convierte en otra forma de exigencia.

Ahí no comunico porque, “con lo poco inspirada que estoy, mi newsletter no valdrá tanto la pena”.

Ahí no vendo porque “como no me apetece ponerme en modo venta, no estaré al 100% en el lanzamiento”.

Ahí no me hago visible porque “no encuentro el momento ideal para hablar sobre lo que hago en mi negocio”.

Y dejamos de hacer y, en esa pausa que no es pausa, nuestra exigencia se encarga de recordarnos que no estamos comunicando lo suficiente, que no estamos vendiendo lo suficiente, que no nos estamos haciendo suficientemente visibles…

Y así es como ese fluir se convierte en un gran drenaje de energía.

Porque no hago, y pienso que debería hacer, y no hago, y pienso que debería hacer… Y me lleno de culpa, de presión y de hartazgo.

¿Te suena el bucle, amiga?

Fluir puede ser expansivo. Sí, puede serlo.

Solo que para fluir de manera expansiva necesitas hacerlo sobre unas bases sólidas, una estructura que te dé estabilidad y sostén.

Porque en esa estructura encontrarás la calma necesaria para poder fluir con la certeza de que avanzas hacia aquello que deseas.

Porque cuando fluyes sin estructura, tu cuerpo percibe ese fluir como inestabilidad, como riesgo, y entra en modo supervivencia. Y desde el modo supervivencia es muy difícil que consigas expandir tu negocio.

Por eso en Planifica como una CEO, el workshop de Planificación anual que te transforma como CEO, te acompaño a liderar tu negocio desde la planificación estratégica.

Para que puedas fluir con estrategia.

Para que puedas expandir tu negocio con seguridad, gozo y solidez.

Para que dejes de llamar “fluir” a tu exigencia.

No planificar y la sensación de vacío, de peligro inminente

Dime si esta historia te suena, amiga.

Empieza a intuirse diciembre y tú esperas con ganas e ilusión la llegada de las celebraciones navideñas, las vacaciones, el compartir en familia…

Llega la Navidad y tú te dispones a darte un merecido descanso, una pausa, una bajada de ritmo.

El caso es que las fiestas navideñas no acaban hasta el 6 de enero, por lo que vuelves al trabajo el 7 o el 8, y entre aterrizar, ponerte en marcha, atender a los clientes que estarán esperando… No accionas la parte estratégica de tu negocio hasta casi finales de enero.

Hasta el 31 de enero, no tienes ni idea de lo que vas a hacer en tu negocio en ese año ya comenzado.

Y entonces, el 31 de enero, empujada por la incomodidad que te produce esa sensación de vacío, te pones a ello, por lo que vienes a tener planificado tu año, como pronto, a mediados del primer trimestre.

Esto te lleva a:

  • Desaprovechar unos de los meses de más oportunidades del año para tu negocio.
  • Sentir una ansiedad bastante heavy frente a la incertidumbre que te produce la falta de planificación.
  • Sentirte cansada y llena de limitaciones, un poco vendida a las circunstancias, sin capacidad para incidir en ellas.

La falta de planificación es agotadora y mantiene a tu sistema nervioso en constante estado de alerta.

Cuando empiezas a planificar, tus diciembres (y sobre todo tus eneros) cambian drásticamente.

  • Sigues yéndote de vacaciones en navidades (of course), y ahora lo haces con la certeza de que, al volver, sabrás exactamente qué hacer para poner en marcha nuevamente tu negocio.
  • Al mirar hacia enero, ya no sientes vacío ni incertidumbre, en su lugar sientes certeza y seguridad. Sabes que tienes la capacidad de accionar en la dirección de aquello que deseas.
  • Promueves aquellos servicios que te permiten aprovechar las oportunidades que presentan estas fechas: tanto el cierre del año como el inicio del siguiente, sabiendo que esto facilita que aportes y contribuyas a más personas.

Es todo un cambio de mirada. Un cambio de posicionamiento interno. Y, desde ese nuevo posicionamiento, un cambio de forma de accionar.

Y desde este lugar, amiga, la expansión se vuelve un objetivo mucho más alcanzable.

Es por eso que lancé Planifica como una CEO, el workshop de planificación anual que te transforma como CEO, porque planificar cambia al 100% las normas en tu negocio.

Si planificar te cuesta, te despierta resistencias, hazlo acompañada, amiga.

Para planificar necesitas perderle el miedo al dinero

Le tenemos TANTO miedo al dinero, amiga.

Tanto, tanto, que a menudo, sin siquiera darnos cuenta, dejamos que sea el dinero quien tome el control de nuestra vida.

Cuando decidimos qué hacer o no hacer basándonos únicamente en el precio de aquello que tenemos entre manos, cuando reducimos el éxito / no éxito de nuestros proyectos a la cifra de facturación registrada, cuando nos negamos a abrir la cuenta del banco porque se nos hace un nudo en el pecho de pensarlo…

En todas esas situaciones, amiga, el dinero está decidiendo por nosotras.

Y ya no podemos permitírnoslo.

Porque no se vale a querer dinero y no atreverse a mirar de cara a los números.

No se vale a querer dinero y cobrar por debajo de lo que nos corresponde.

No se vale a querer dinero y no tomar acción alineada para promover aquello que tengo disponible para vender.

No se vale, amiga, a seguir dejando que el dinero controle tu vida.

Y la única forma de salir de ese lugar donde el dinero controla tu vida, es empezar a manejar el dinero. Tomar tú las riendas.

Mirar de frente a tu situación económica, atendiendo tanto a la realidad que muestran los números como a las creencias que marcan tu relación con el dinero.

Plantearte objetivos económicos precisos.

Convertir esos objetivos económicos en objetivos de venta concretos.

Y ponerte a ello.

Ese es el único paso a paso infalible que de verdad te llevará a amistarte con las finanzas de tu negocio y, por lo tanto, con su expansión.

Por eso en Planifica como una CEO dedicamos una parte importante del workshop a trabajar nuestra mentalidad y creencias alrededor del dinero, y otra parte potente a mirar números y plantear objetivos económicos y de ventas.

El bloqueo a la hora de ponerte objetivos de facturación

Y hablando de dinero y de planificación, debemos poner la mirada en los objetivos de facturación.

Una CEO a la que estoy acompañando me decía esto hace unos días: “Yo es que me bloqueo al ponerme objetivos de facturación”.

¿Por qué nos bloqueamos a la hora de ponernos objetivos de facturación?

Nos bloqueamos porque nos da miedo no alcanzar aquello que nos proponemos.

Nos bloqueamos porque no tenemos ni idea de cuál es el objetivo deseable y realista que debemos plantearnos.

Nos bloqueamos porque sabemos que plantearnos un objetivo implica una acción en consonancia, y no tenemos ni idea de cuál debe ser esa acción.

El bloqueo al ponernos objetivos de facturación es miedo, amiga.

Miedo a tener muy claro lo que queremos y, aun así, no llegar.

Y, en cambio, adivina, sin un objetivo que nos sirva de brújula, es muy difícil llegar a ningún lugar que de verdad valga el esfuerzo.

¿Qué hacemos entonces cuando ponernos objetivos de facturación nos bloquea?

Seguir el paso a paso concreto que te propongo para planificar incluso cuando sientes bloqueo a la hora de plantearte objetivos de facturación.

El paso a paso para planificar incluso cuando sientes resistencia a planificar

  1. Trabaja tu mentalidad, entiende dónde está el origen real del bloqueo alrededor de la planificación y la definición de objetivos y premítete vivir nuestra relación con el dinero desde un lugar expansivo, de más oportunidades.
  2. Toma conciencia de tu realidad: no se trata de ponerte un objetivo que suene bien, o que hayas visto por ahí que otra se ha propuesto. Se trata de entender cuánto dinero quieres ingresar y por qué quieres ingresarlo. De identificar qué impacto va a tener en tu día a día facturar una u otra cifra.
  3. Plantéate un objetivo de facturación y, una vez lo tengas, conviértelo en un objetivo de ventas. Convertir el objetivo de facturación en un objetivo de ventas te permite conectar con el cómo vas a alcanzar ese objetivo de facturación.
  4. Traza una estrategia de comunicación específica que apoye tus objetivos de ventas. Crea un plan de contenidos que movilice a tu cliente hacia la compra.

Encontrarás desarrollado cada uno de estos pasos, con pasos a paso más específicos, intuitivos y fáciles de seguir, con ejercicios muy concretos para que puedas dar cada uno de esos pasos con mi guía, en el workshop Planifica como una CEO.

Solo existen dos herramientas que son verdaderamente capaces de cambiarte la vida: el trabajo de mentalidad y el pase a la acción. En Planifica como una CEO las ponemos a ambas en juego.

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