Inés Urdaci lidera su propio estudio de diseño web, Estudio Soleil, desde 2020, en 2021 lanzó también Made by Soleil que, como empresa hija de Estudio Soleil, tiene por propósito democratizar el acceso a páginas web bellas y estratégicas a través de sus webs prediseñadas.
Al frente de Estudio Soleil y Made by Soleil, Inés era ya en septiembre de 2022, cuando entró a la mentoría anual De Emprendedora a CEO, una líder ambiciosa y poderosa, con una idea clara de hacia dónde quería llevar a su negocio, de qué quería poner de ella en esa empresa y de qué quería que la empresa le trajera de vuelta.
Incluso así, en ese momento Inés no se sentía una CEO en absoluto, visto en retrospectiva, su sensación es que 12 meses antes de cerrar su proceso de mentoría anual su negocio no podía contar con ella. Te comparto, a continuación, cómo pasó de esta sensación, a la certeza de que su negocio la sostenía por completo.
“Del 1 al 10, diría que mi nivel de estrés en ese momento era de un 9”
“En ese momento vivía mi negocio con mucha exigencia y perfeccionismo, con cero flexibilidad”, cuenta Inés, que si bien se decía que lo que tenía que hacer al frente de su negocio era dejarse fluir, a menudo se encontraba en parálisis por análisis: “dedicaba mucho tiempo a pensar y poco tiempo a hacer”.
El “dejarse fluir” le estaba generando más estrés que resultados
Si bien Inés creía que la forma más respetuosa de liderar su negocio era ese “dejarse fluir”, en realidad esa no era más que otra máscara que ocultaba su parte más exigente y perfeccionista.
Dejarse fluir, como ella cuenta, implicaba que solo enviaba su newsletter si estaba realmente inspirada y el texto resultante de su trabajo de redacción le parecía excelente; dejarse fluir implicaba que no publicaba en redes sociales si no se sentía absolutamente alineada con cada palabra de cada texto que fuera a publicar…
Diciéndose a sí misma que “no pasaba nada” si no enviaba esa newsletter, si no compartía ese post, le estaba resultando imposible mantener una estrategia de comunicación y ventas constante y consistente, por lo que sus resultados tampoco eran constantes ni consistentes.
Esa inconstancia, sumada a una vocecita que le decía todos los días que tenía que hacer más y más y más para que llegaran más clientes a su negocio, la mantenía agotada y llena de tensión.
Un sistema de organización que la mantenía agotada
A todas estas creencias que la mantenían en constante tensión, se sumaba un sistema de organización en el que no había espacio para las tareas estratégicas propias de Estudio Soleil y Made by Soleil, que no tenía en cuenta las necesidades emocionales y energéticas de Inés y que ignoraba por completo cuáles eran los objetivos detrás de cada acción.
“Estaba agotada”, cuenta Inés, “ahora tengo más cosas que hacer de las que hacía entonces y, sin embargo, no siento ningú desgaste mental ni emocional”, como sí que los sentía entonces.
En ese momento, toda la organización del trabajo de Inés giraba en torno a los proyectos de diseño web que tenía entre manos: tenía absoluto control de qué tenía que hacer para cada cliente y cuándo tenía que hacerlo. Las tareas propias de su negocio, en cambio, no aparecían en su agenda.
“Cada semana me hacía un listado de tareas sin tener en cuenta ni el tiempo del que disponía, ni de cuánta energía disponía, cuando llegaba el final de la semana y no había completado todas las tareas, me sentía muy frustrada”, cuenta Inés.
Esto generaba en Inés una falsa sensación de satisfacción: “me tranquilizaba pensar que tenía mucho trabajo”, aunque ese trabajo no necesariamente implicara una mayor facturación.
Inés había normalizado sentirse estresada y lo tomaba como un indicador de éxito
Aunque tenía mucho trabajo, “sentía todo el rato que las cosas estaban en el aire, que yo no tenía ningún control de lo que ocurría en mi negocio”, cuenta.
Tenía una forma de organización que en lugar de darle tranquilidad y foco la hacía sentirse totalmente abrumada.
Su estrategia de comunicación “era un ir y venir”
Inés intentaba mantenerse constante en su estrategia de comunicación, pero no lo conseguía.
“Me ponía a comunicar, comunicaba desde donde creía que debía hacerlo, haciendo lo que veía que a otros les funcionaba, pero luego no me sentía alineada con ese tipo de comunicación”, entonces, Inés paraba, “me pasaba dos meses sin publicar, hasta que volvía a hacer un gran esfuerzo por ponerme de nuevo en marcha”.
Inés cuenta que a veces, incluso teniendo el contenido ya redactado y calendarizado, acababa por no publicarlo, porque no se sentía alineada con lo que tenía escrito.
Lo mismo ocurría con su newsletter: un mes enviaba un e-mail semanal y, de repente, paraba y dejaba que pasaran meses sin enviar una sola newsletter.
Esto no solo hacía que los resultados de su estrategia de comunicación fueran poco constantes y consistentes, también hacía que cada vez se sintiera más insegura: “la sensación de no priorizar mi negocio me reconcomía por dentro.”
Haber integrado la constancia en su estrategia de comunicación ha marcado un antes y un después en los resultados de Estudio Soleil y Made by Soleil, veremos cómo conseguimos recuperar esta constancia más adelante en este mismo artículo.
La venta le causaba horror
En ese momento Inés se sentía horrorizada en relación a las ventas, “no me gustaba nada vender”, sentía que tenía que hacerlo y aunque quería aumentar su facturación, a menudo se encontraba deseando no vender.
“No quería que me compraran porque, a pesar de saber que hacía un buen trabajo, siempre temía que algo pudiera salir mal”, estando en sesión de ventas, a menudo se veía a sí misma diciéndose “yo estoy haciendo mi trabajo al reunirme con este cliente, pero si no me compra, mejor, así no tengo que pasar por la incomodidad que implica iniciar este proyecto”.
En su proceso de ventas, Inés no acompañaba a sus potenciales clientes, solo compartía con ellos toda la información sobre sus servicios y esperaba a recibir una respuesta. Así, los procesos de ventas se eternizaban y perdía muchas oportunidades de ventas.
Toda esa inseguridad se veía reflejada en su branding
Inés no había dedicado tiempo ni energía a crear un branding que la respaldara, por lo que no sentía que la imagen de su marca realmente la apoyara.
Le costaba identificar qué la hacía diferente de otras diseñadoras web, por lo que no tenía una visión de qué era lo que tenía que comunicar a través de esa marca. “No conocía suficiente mi negocio”.
Así, Inés se encontraba en una espiral de inseguridad: no se sentía segura alrededor de lo que hacía y cuál era su diferenciación, por lo que no creaba un branding que le aportara seguridad. Cuando trataba de proyectar su trabajo, no contaba con ningún elemento que le aportara tranquilidad y solidez.
Los retos de Inés
Con todo esto, cuando Inés inició su proceso de mentoría anual de Emprendedora a CEO, se enfrentaba a los siguientes retos:
- Sentirse tranquila y segura al frente de su negocio.
- Aumentar su facturación y ponerse un sueldo a sí misma.
- Asumir el rol de “yo mando”, “yo tengo la capacidad de generar dinero”.
- Ser constante en la dedicación a su negocio (no solo a sus clientes): su comunicación, sus ventas…
- Encuerpar a la CEO que ya era.
Los objetivos de Inés
Así, en ese momento, Inés tenía un único objetivo en mente: aumentar sus ingresos.
Sin embargo, al iniciar su acompañamiento y según ella misma cuenta, se dio cuenta de que en realidad tenía también otros objetivos igual de importantes:
- Estar tranquila con su negocio
- Ser flexible
- Hacer que su negocio se adapta a ella y a su vida y no al revés
- Gestionar su propio tiempo
- Dedicar el tiempo, los recursos y la energía necesarios a las labores internas que permiten que su negocio siga creciendo.
Y con todo esto en el punto de mira, iniciamos la Mentoría Anual De Emprendedora a CEO.
Tranquilidad, orden y un cambio de mentalidad: las claves en el acompañamiento de Inés
Preguntada por cómo ha sido para ella el proceso de acompañamiento de la mentoría anual De Emprendedora a CEO, Inés dice que ha integrado que merece facturar, que merece tener un negocio flexible, que merece buscar de forma activa el dinero que quiere tener. Por otro lado, Inés dice que a través del acompañamiento ha aprendido a confiar.
Un sueldo todos los meses
La facturación de Inés, a través de sus dos empresas, se ha casi duplicado en este año de acompañamiento juntas.
“Hace un año había muchos meses en que no me pude pagar el sueldo, y ahora, aunque quiero facturar más, ya tengo ese sueldo”, cuenta Inés, que dice que es consciente de que es ella quien genera el dinero en su negocio.
“Si he generado esta cantidad de dinero, significa que soy capaz de generar más”, dice, haciéndose consciente de que en realidad ya tiene la capacidad y el poder para alcanzar la cifra de facturación que desea.
De un 9 a un 3 en su nivel de estrés
Así como Inés identificaba en un 9 su nivel de estrés antes de iniciar su acompañamiento, tras cerrar el proceso de mentoría anual identifica su nivel de estrés en un 3: “y ese tres se debe a tensiones propias del día a día, nada con lo que no pueda lidiar”, cuenta.
De agotada a «una energía muy centrada»
Si bien al iniciar la mentoría anual De Emprendedora a CEO Inés se sentía totalmente drenada, agotada al frente de su negocio, al cerrar el proceso reconocía sentirse “con una energía muy centrada”, citándola textualmente.
“Hago más cosas de las que hacía antes y, en cambio, me siento menos cansada”.
Todos estos cambios han sido posibles porque…
Los tres pilares que han permitido esta transformación en los negocios de Inés y en su posicionamiento al frente de estos negocios han sido:
- El cambio de mentalidad: de la exigencia a la exelencia.
- El cambio en el sistema de organización: del caos a la conciencia.
- El cambio en la estrategia de visibilidad y ventas: de la inconstancia al foco.
El cambio de mentalidad: de la exigencia a la exelencia
A través de este proceso de mentoría, Inés dice haber vivido un proceso de autoconocimiento profundo y de reconocimiento del valor que aporta, así como de su diferenciación.
Darle ese valor a todo aquello que siempre había estado en ella y que no se había permitido reconocer la ha llevado a un lugar de mucha mayor seguridad en sí misma, lo que se ha traducido en una comunicación mucho más estratégica en su negocio.
El miedo a ser percibida como “una pesada” ya no limita su capacidad de comunicar y promover sus servicios.
Además, la conexión con su propia capacidad de generar dinero le ha permitido darle propósito a su comunicación: “ya no comunico por comunicar, comunico para facturar”.
El lugar de confianza y seguridad que habita ahora le ha permitido dejar de iniciar proyectos en cadena, sin permitirse consolidar ninguno: “ahora dejo que los proyectos que emprendo se consoliden antes de pasar a otra cosa”.
También su relación con las ventas se ha transformado desde esta nueva perspectiva: “antes igual pensaba que estaba mal que yo quisiera vender, ahora pienso que mi trabajo es vender”, esta nueva mentalidad la empodera y le permite tomar las riendas de los negocios y de su facturación.
En cuanto al dinero, Inés también ha hecho un gran trabajo en la identificación y liberación de creencias limitantes, esto le ha permitido sentir mayor tranquilidad y seguridad frente a sus números, tanto en momentos de crecimiento económico como en momentos de desaceleración.
En este sentido, a Inés le ha resultado especialmente empoderador darle un propósito al dinero, reconocer qué impacto tendría en su vida un aumento en sus ingresos: “esto me ha motivado y ha impulsado mi cambio de mentalidad”.
Inés resume la transformación de su mentalidad así: “hemos hecho un trabajo juntas que ha dado el resultado de que pueda confiar en mí”.
El cambio en el sistema de organización: del caos a la conciencia
En el proceso de la mentoría De Emprendedora a CEO, Inés ha integrado una nueva herramienta de planificación que le ha permitido aterrizar sus objetivos anuales, mensuales y semanales y trazar un plan de acción diario coherente y alineado con sus objetivos y con su disponibilidad energética.
Entre las decisiones revolucionarias que ha tomado en este año está la de bloquear dos días a la semana para tareas internas de sus dos negocios. Ahora tiene tiempo para hacer esas tareas estratégicas que su negocio necesita que haga, lo que le da mucha tranquilidad. “Hago un mejor trabajo para mi negocio, y un mejor trabajo para mis clientes”.
La toma de compromiso ha jugado un papel fundamental en la transformación de Inés: “los días que dedico a mis tareas internas, sí o sí escribo una newsletter y creo publicaciones para mis redes sociales”. Lo hace incluso cuando hacerlo no es lo que más le apetece, incluso cuando aparecen resistencias o pensamientos perfeccionistas. Esto le ha devuelto la constancia y también la energía (que se iba en toda esa culpa y sensación de tarea pendiente que le generaban el no comprometerse con su estrategia de visibilidad).
La previsión de ingresos también ha sido protagonista en este cambio de enfoque a nivel de productividad: ahora Inés sabe cuánto quiere facturar los próximos meses y qué acciones puede tomar para alcanzar esa facturación, qué servicios puede y quiere vender… Por lo que su planificación mensual, semanal y diaria apoyan esos objetivos de ingresos.
El cambio en la estrategia de visibilidad y ventas: de la inconstancia al foco
Como ya hemos visto, el cambio en la mentalidad y el cambio en la productividad han llevado a Inés a una mayor constancia en su estrategia de visibilidad y ventas, lo que se ha traducido en un aumento de la facturación y en una apertura de nuevos canales de ventas.
Si al inicio del proceso de la mentoría De Emprendedora a CEO Inés nos decía que su único canal de entrada de clientes era la recomendación o boca a boca, ahora comparte que los clientes llegan a ella por recomendación y también por Instagram y la newsletter.
“He empezado a vender también a través de Instagram. Ahora las personas que me siguen están más implicadas con mi marca, tienen ganas de trabajar conmigo.”
Su forma de liderar los procesos de ventas también ha evolucionado, y con ella, se han transformado sus resultados: ahora, en conversación de ventas, es Inés quien dirige esa conversación, acompañando a sus potenciales clientes a identificar la necesidad real que hay bajo la demanda de sus servicios.
Ahora Inés ya no le teme a enfrentar las objeciones de los potenciales clientes alrededor del precio de sus servicios: reconoce el valor de sus servicios y es capaz de hablar sobre su precio con comodidad cuando es necesario.
También su forma de dar seguimiento a los procesos de ventas ha cambiado: ahora facilita que estos procesos tengan fecha de inicio y fecha de cierre, lo que le permite agilizar la toma de decisión del cliente y organizarse con mayor facilidad. Ya no tiene cantidad de procesos de ventas abiertos por semanas, ahora los procesos de ventas se cierran en cuestión de días.
¿Cómo lo hemos conseguido?
Toda esta transformación ha sido posible gracias a la suma de la implicación y fortaleza de Inés y mi acompañamiento.
“Me he sentido cómoda con cada paso que hemos ido dando”, contaba Inés, “hemos integrado muchísimas cosas y sin embargo no me he sentido abrumada”, y esto ha sido posible porque en todo momento hemos integrado en nuestro mapa su disponibilidad energética y el grado de incomodidad que estaba preparada para asumir.
“Integrar todas estas cosas para el bienestar de mi negocio me ha permitido ir abriendo hueco en mi semana para dedicar tiempo a mi negocio y tareas internas, de manera que se ha ido colocando ese tiempo que no liberaba”, porque el tiempo está ahí, incluso cuando crees que no, incluso cuando no ves de dónde sacarlo.
Toda esta toma de acción, todo este compromiso y transformación, han llevado a Inés a lo que dice ser lo más gratificante de nuestro proceso juntas: “ver que puedo contar conmigo misma”.
¿Cómo he acompañado a Inés?
El acompañamiento que ha facilitado que Inés viva esta apertura y expansión a través de la mentoría anual De Emprendedora a CEO ha sido un acompañamiento muy apoyado en la escucha: “yo te contaba todo y, cuando me dabas tu feedback, me daba cuenta de que te había dicho cosas que ni siquiera era consciente de haber dicho”, cuenta ella.
Esta escucha nos permitía identificar, por un lado, los éxitos alcanzados y no reconocidos y, a través de ellos, ir fortaleciendo esta confianza en ella misma que Inés dice haber encontrado en el proceso. Por otro lado, a través de la escucha detectábamos también dónde estaba entrando en juego una creencia limitante y dónde debíamos abordar un cambio de enfoque radical.
La escucha y el respeto al proceso de Inés han sido claves fundamentales para avanzar en el proceso.
Más allá de la escucha, a lo largo de la mentoría anual hemos puesto en juego muchísimas herramientas que nos han permitido optimizar las diferentes áreas estratégicas de los negocios de Inés: herramientas de comunicación estratégica, herramientas de productividad, herramientas de gestión del dinero…
Con la suma de estos dos factores (la escucha y la acción estratégica apoyada en herramientas concretas), hemos conseguido ir dando en cada momento los pasos que Inés necesitaba dar, “hemos integrado muchísimas cosas nuevas y, en cambio, no me he sentido abrumada en ningún momento”, cuenta ella.
Inés dice que aporto al proceso…
- Una gran capacidad de hacer de espejo, sacando a la luz todo aquello que ella no estaba pudiendo ver: “tanto cosas que yo podía mejorar como cosas que ya estaba haciendo bien y que no estaba reconociendo”.
- Mi experiencia como CEO, todas las veces que me he caído y que me he levantado y lo que he aprendido de esas vivencias. Experiencias que comparto sin guardarme nada, para que todas crezcamos con ella.
- Todas las herramientas con las que cuento y que comparto con total apertura, “que son súper potentes y que me han ayudado a poner orden, a ver el valor de mis servicios, a derribar objeciones en mis sesiones de ventas…”.
- Mi forma amorosa de dar toques de atención cuando son necesarios.
“Tanto en sesiones como a través del trabajo que haces con tu propia marca, me has enseñado a priorizarme a mí misma y a mis necesidades dentro de mi negocio, a ser flexible teniendo en cuenta dónde me encuentro, no desde un lugar de dejadez, sino desde un lugar de compromiso y crecimiento”, dice Inés como resumen de su experiencia.
“Ahora sí soy CEO, ahora yo puedo contar con mi negocio y mi negocio puede contar conmigo. Cuando no sostengo yo a mi negocio, es él quien me sostiene a mí.”
Si te has sentido identificada con la historia de Inés y, como ella, quieres empezar a operar al frente de tu negocio como la líder que ya eres, encuerpando a la CEO poderosa que sostiene a su negocio y que, a la vez, es sostenida por ese negocio, dale un vistazo a la mentoría anual De Emprendedora a CEO.
Las plazas de este acompañamiento son muy limitadas y no siempre hay posibilidad de trabajar conmigo uno a uno en este nivel de profundidad, por eso si sientes que tú y tu negocio estáis necesitando una mentoría así de completa, te animo a rellenar este cuestionario a través del que identificaremos juntas si la mentoría es para ti en este momento.
Una vez completado el cuestionario, me pondré en contacto contigo por WhatsApp para que podamos charlar de forma más cercana y empecemos a conocernos mejor. ¡Estate atenta! 🙂